
Ñundua
La patria le sonríe a la noche
que se ha vestido bonito.
Con su traje de flores,
Con su luna pispireta.
Y la noche no entiende a la patria,
Que sonríe como si no pasara nada.
A la noche le duelen sus calles,
Sus árboles, su gente.
Le da miedo ser noche.
La patria pasa
soberbia, bella, indolente.
Como mujer juchiteca en día de fiesta.
La noche se oscurece,
Se despoja de su ajuar
Para vestir sus ropas de diario
Guarda su luna, la reprende.
La noche solo quería estar bonita para dar buena cara,
a la rabia, a la angustia, al dolor
a la esperanza.
Repican las campanas
El templo se ilumina
Se abre una puerta
¿De donde salio el fuego?
Una mujer lo bendijo y lo puso en las manos de la gente
Se multiplican las fogatas
Desvela la esperanza
¿Sera que la esperanza es hermana de la patria?
¿Donde andarás , Lòpez Velarde?
Paso frente al templo, majestuoso
Pienso en voz ala
Aquí no bajo San Juan para poner las piedras,
Tampoco fueron los ángeles.
Hay un hombre que mira en la puerta del templo
Se multiplican las fogatas
Alumbrando el momento
Oscuro, tenso, incierto.

Ñundua es como un inmenso panteón en la noche de los muertos.
Y la noche evoca a Ñucooyo, la noche de la nueva lumbre.
¿Y la Patria?
La Patria pasa...
Los muertos se juntan para prender su lumbre
Para fumar un cigarrito
Para estar con nosotros
Para alumbrarnos
Para volver.
Al sueño ...
Debajo de los laureles, hoy nadie duerme
Todas y todos esperamos
Las lechuzas alertan
Acompañan.
Nadie se se acuerda de París
En Oaxaca esta Mictlan
Un niño juega con un tubo que lanza cohetes de fiesta,
Es de madrugada
La hora en que el cielo aconseja a los amorosos,
La hora del rapto,
La hora en que el universo mejor platica con los soñadores...
La hora en que algunos escuchan el llanto de los dioses, los que se fueron.
Es de madrugada
El café sabe a mujer en la oscuridad.
Flavio Sosa

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